Fútbol e identidad: “Hate the Red, Love the Blue”

Uno de los aspectos más importantes de un club de fútbol es su identidad, el arraigo histórico a un lugar, un himno, una ideología o unos colores hace que sus aficionados se sientan parte de una gran familia que rema en la misma dirección, defendiendo las mismas ideas, por lo que tratar de borrar o cambiar ese nexo nunca contará con el beneplácito de la afición.

El fútbol, desde sus primeros pasos como deporte consolidado, contaba con todos los condicionantes para convertirse en un fenómeno social internacional en el que la gente se pudiera ver reflejada. Esta idea de identidad se vio fomentada por la aparición de los combinados nacionales en torneos profesionales. Una selección nacional, mediante los futbolistas que la componen, representaba el ente de la propia nación, en el que todos los ciudadanos de la misma se veían reflejados, luchando por ganar un campeonato como el que lucha por ganar una guerra.

Ese mismo arraigo se fue estableciendo también a nivel de clubes por todo el globo terráqueo. Un hincha de un equipo se identificaba con los símbolos del mismo, y reconocía a otros de su misma especie por el código social que les era común gracias a ese club. Así pues, un aficionado culé puede reconocer a otro por el himno, el escudo o los colores azul y granate de la camiseta del FC Barcelona en cualquier lugar del mundo para unirse en su causa y animar a los blaugranas en su siguiente partido.

Así pues, si se extrapola al resto del panorama futbolístico internacional, existen factores comunes a todos los clubes a partir de los cuales se empieza a construir una comunidad: Himnos y canciones populares –“You`ll Never Walk Alone” y el Liverpool-, emplazamientos especiales -Cibeles y el Real Madrid-, leyendas pasadas del club -Maradona y el Napoli-, gestas históricas -las Copas de Europa del Nottingham Forest- o valores intrínsecos del club -jugar con futbolsitas vascos y el Athletic Club-. Pero si existe un factor por encima de todos ellos, quizá el más simple, pero el más identificativo, resulta evidente: Los colores.

Cambiar de manera drástica cualquiera de esos aspectos generaría una gran controversia entre la afición y no sería visto con buenos ojos, parece obvio, ¿verdad?, a cualquiera en su sano juicio le parecería una locura ver al Manchester United vestir de amarillo en su uniforme local, al Dortmund de morado o a la Juventus de verdiblanco. A cualquiera, menos a Vincent Tan, para desgracia de los aficionados del Cardiff City.

Vincent Tan con la camiseta del Cardiff City

En junio de 2012, el malasio, recién llegado a la directiva de los Blue Birds (pájaros azules), decidió apostar por una remodelación del club galés en pos del nuevo mercado asiático que se había abierto tras su llegada. Esa reinvención del club tuvo tan en cuenta a los nuevos aficionados del otro rincón del mundo que se olvidó de los fieles al club desde sus inicios. Además de una inyección monetaria importante y una mejora en las instalaciones deportivas y en el estadio, Vincent Tan decidió que para la vuelta del Cardiff City a la primera división inglesa era buena idea realizar un rebranding completo.

En primer lugar, el uniforme local del equipo galés pasaría de su azul característico a un rojo intenso, color de la buena suerte y la alegría en algunos países asiáticos, pero este no fue el cambio más doloroso para la afición. El característico pájaro azul que presidía el escudo pasó a un plano casi testimonial y su lugar lo ocupó un dragón galés rojo bajo el lema “Fire and Passion”. Pese a que el equipo ascendió a la Premier League, el fuego y la pasión se encendieron en la afición a modo de protestas a favor de la vuelta al azul. El nuevo escudo rompía con una tradición de más de un siglo y solo contaba con el beneplácito de unos cuantos nuevos aficionados. Cuando el equipo volvió a descender en la temporada 2013-2014, las protestas y manifestaciones a grito de “Hate the Red, Love the Blue” (Odio el rojo, quiero el azul) se volvieron todavía más habituales.

Una de las protestas en contra del nuevo rumbo del club

Dado el pobre desempeño del equipo bajo su nueva denominación y el descontento general de los aficionados con la pérdida de la identidad con su propio club, Vincent Tan se reunió con los aficionados y acabó cediendo para que los Blue Birds volviesen a su histórico “blue” el 10 de enero de 2015. Ese esperado regalo de reyes llegó con una victoria por 1-0 ante el Fulham, aunque todavía quedaba por cambiar el escudo protagonizado por el dragón rojo, que chirriaba con la recién estrenada equipación azul del Cardiff City y que no sería cambiado hasta el inicio de la temporada 2015-2016. Ese es el escudo que el Cardiff City lleva usando desde entonces, con la tradicional golondrina azul como emblema principal y dejando de lado el protagonismo del rojo, aunque con su presencia en una línea roja que bordea el interior del escudo y el dragón haciendo acto de presencia en la parte inferior del mismo.

Primer partido tras la vuelta del azul a Cardiff

A día de hoy, Vincent Tan sigue siendo el dueño del Cardiff City, pero aquella desventura de tres años le hizo recapacitar y aprender una lección. La identidad de un equipo de fútbol y, por tanto, el nexo de una comunidad a su alrededor, no se puede cambiar de un plumazo sin contar con sus miembros. Al final, los aficionados recuperaron la herencia histórica de su club y, tras unas temporadas de nubarrones rojos, el cielo de Cardiff vuelve a ser azul.

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